Javier Pérez-Villar. Telf: (+34) 618-124-900 . c/e : javierperezvillar@gmail.com
 
Éste, que veis aquí - de gesto altivo-
corazón de alacrán – hoguera y humo-.
Este pirata herido
que ahora busca la paz en el olvido
y no llegó jamás donde no pudo
Este amante voraz e inoportuno
que construyó un presente sin futuro
y siempre deseó lo que no tuvo.
Este alijo de vida a la deriva
que rebañó el amor, regó su orgullo
y ahora intenta aparcar donde no estuvo
Éste – que no abdicó jamás de su locura
y fue siempre a lo suyo -
- ése debo ser yo-
¡ menudo yuyo ¡
 
Biografía
 
Javier Pérez- Villar López . ( Yon Berri ) ; “ vasco, cirrótico y sentimental “ nació en San Sebastián (Donosti ) el 16 de octubre de 1932. Hijo primogénito y acelerado de Dionisio y Paquita mi primer recuerdo - la primera toma de mi existencia - se remonta al 18 de julio del 36.cuando de la mano de mi tío Dionisio,camino de casa al llegar al nº 6 de Garibay justo delante de “ El Búfalo “una carga de fusilería de un grupo de milicianos batió a tres ó cuatro individuos que como un fardo cayeron apenas 10 metros delante nuestra.

Ese mismo verano del 36 ,detrás de mi madre y la Benigna–Rebeca de la casa–provisto de mi cubito de playa con motivos de Mickey – acudía a la cola del agua que racionada había que recoger en un surtidor cercano, vigilado celosamente su caudal por una miliciana ataviada con un mono azul ,el gorro militar y su pistolón del 9 largo que sujeto por un cinturón colgaba amenazador a lo largo de sus largas piernas. Allí esperaba mi turno como uno más y cuando al llenarlo la“ pasionaria “ me recriminaba que fuera allí a jugar, yo– mirando fijamente su pistolón le recordaba muy chulo : “ también yo soy un camarada “ colmaba mi cubo y de la mano de mi madre, volvía a casa.

Aquel verano, el 13 de Septiembre – fecha (según lenguaje de la época )de la liberación de San Sebastián, estaba- la ciudad rendida– en la esquina de la Equitativa ( rive droite del Urumea ) al inicio de la C/ Miracruz y Ramón Maria de Lilí , cuando por el callejón de Iztueta, ascendió de pronto un señor de barba blanca y chapela roja ; el Coronel Beorlegui montado a caballo y detrás su Batallón de Requetés. Aquello fue una aparición y ¡colmo de sorpresa¡ en la última fila, arrastrando su “ pata txula “ mi tío Hilario “ El Sastre “ que sorprendido el 18 de julio en Donosti se las ingenió para huir por Oriamendi y haciendo creer que sus patrones eran la maqueta de los planos de la defensa de la ciudad se unió a ellos en Tolosa donde trabajaba de Cortador y era un personaje conocido y querido por todos.

Al verme sonrió, Qué haces aquí ?, dijo y sin más me subió a sus hombros y así yo – a falta de un mes y 13 días para cumplir 4 años entré triunfal-mente cerrando la marcha y a hombros de mi tío- en Donosti , por toda la Avenida hasta llegar a Alderdi-Eder y allí desaparecer para refugiarme en casa.

Debió ser ese mismo día cuando instalado en el mirador – qué mejor televisión que la realidad palpitante –dos o tres borrachos que ignaros sin duda de la presencia de los Requetés salían de “ La Espiga “ gritando, puño en alto ¡U.H.P¡ cuando unos requetés que en ese momento doblaban la esquina de Urbieta- donde el surtidor del agua racionada– les vieron y allí mismo – justo debajo del mirador. les corrieron a culatazos, les tumbaron en la esquina con Easo y allí mismo – donde durante el asedio había caído una bomba de la Aviación que afortunadamente no explotó - tras reventarles el cráneo los remataron de dos tiros a bocajarro.

Desde los 5 años estudié en los Marianistas en Aldapeta y Derecho en Deusto , Valladolid, Oviedo y casado con Rossi y dos hijos a cuestas – rematé la Carrera en Barcelona, me doctoré en Derecho en Roma y con muchos zig-zags inicié - con 4 hijos 4, mi vida profesional en Madrid.

Me diplomé en Psicología Industrial en la Escuela de Psicología y Psicotecnia de la Universidad de Madrid, trabajé en Empresas multinacionales como Rank- Xerox- de ahí pasé a la Administración : al Mtº de Trabajo como Instructor de Cursos en el antiguo PPO y luego –aburrido – volví a la empresa privada como Dtor de Recursos Humanos en Fasa- Renault y Explosivos Rio Tinto, hasta que la hundieron.

Ejercí la profesión de Abogado , fui Profesor de Recursos Humanos en Masters de Post-Grados donde algunos alumnos ( y sus papás ) creían que en el coste de la Matrícula estaba incluido el aprobar por la geta sin esfuerzo y tras sufrir – el Día de San Pedro de 1982 – la rotura de las varices esofágicas con una hemorragia de caballo – serme diagnosticada una ferrocromatosis con cirrosis y declarada mi incapacidad absoluta y total, me fui a vivir con Anna (madre de David entonces un niño de apenas dos añitos ) – mi segunda esposa ( 27 años younger ) que – tal como me lo había prometido – me salvó la vida y durante 12 años me hizo muy feliz hasta que ¡ zas ¡ el divorcio, y vuelta a empezar . Beguin the beguin .

Grogy, ya sesentón hice lo que pude y desembarqué – ironías del destino – en Palafrugell y aquí estoy, sin otra terapia que la literatura y el amor. Y aquí sigo como Aitona de la hija de David .

Con un par...






volver arriba
Mi vida es móvil
descargar Mi vida es móvil
MI VIDA, MÓVIL ( Auto- psicobiografía )

II. La Guerra Civil

El primer recuerdo– la primera toma de mi existencia - se remonta al 18 de julio del 36.
A eso de las 12 sonó la sirena en la ciudad ,la señal oficial del comienzo de la Guerra. Yo estaba en la tienda (Churruca, 2 esquina Plaza de Guipúzcoa ) “ La Maison pou L ´ Enfants “–de mi tía- abuela Rosario y al oírla,como un resorte, .mi tío Dionisio echó el cerrojo me tomó la mano y nos dirigimos- como era su acrisolada costumbre - por la C/ Andía a la vera de la Iglesia de los Jesuitas –hastala esquina con Garibay , allí torcer hacia la derecha hasta desembocar en el Boulevard y en su parada inicial tomar el tranvía nº 7- “El Urbano “ que nos depositaba en la esquina de “ La Dulce Alianza “ y atravesando la Calle Urbieta enfilar la última cuadra de la Calle San Marcial donde en el nº 50 – junto al “ Bar La Espiga “ en el piso 2º , vivíamos toda la familia.
Pues bien al llegar al nº 6 de Garibay justo delante de la Tienda de “ El Búfalo “una carga de fusilería de un grupo de milicianos que disparó desde la otra acera abatió a tres ó cuatro individuos que como un fardo cayeron apenas 10 metros delante nuestra ,
Para un infante que aun no había cumplido 4 años aquella escena supuso el primer hito vivo de su existencia. Un hecho incomprensible, pero ya inolvidable.
Otros sucesos de aquel verano del 36 fueron premonitorios y constituyen los primeros atisbos de un carácter a contrapelo . Guardo clara memoria de cuando corriendo – escapándome no sé de qué desconocido demonio , huí por la Concha, atravesando el Paseo de Miraconcha- a la altura aproximada de Villa Aurora – para en galope imparable enfilar la cuesta que trepa hacia el Palacio de Miramar- residencia de los Reyes -.donde a mitad del recorrido fui “blocado “ en un limpio plongeon por David , botones de la tienda donde mi madre – incapaz de seguirme - había telefoneado desde un bar , para que salieran en mi búsqueda.
Desde entonces la huida – la huida de la rutina cotidiana -constituyó el “móvil” de mi inquietud en búsqueda de esa sirena de una libertad sin agobios
Ese mismo verano del 36 ,detrás de mi madre y la Benigna–Rebeca de la casa– acostumbraba a acompañarlas armado de mi cubito de playa con motivos de Mickey – a la cola del agua que racionada había que recoger en un surtidor cercano vigilado celosamente su caudal por una miliciana ataviada con un mono azul ,el gorro militar y su pistolón del 9 largo que sujeto por un cinturón colgaba amenazador a lo largo de sus largas piernas. Alli esperaba mi turno como uno más y cuando al llenarlo la“ pasionaria “ me recriminaba que fuera a jugar, yo– mirando fijamente su pistolón le recordaba muy chulo : “ también yo soy un camarada “ colmaba mi cubo y de la mano de mi madre, volvía a casa.
Aquel verano fue particularmente pródigo en sucesos y en él – en aquellos acontecimientos – puede estar el germen de algunas de mis rebeldías, mecanismos de supervivencia para vivir como he querido hacerlo.
En Agosto, al atardecer sonaba la alarma antiaérea y las familias teníamos que descender “al refugio “ una bodega protegida por sacos terreros que hipotéticamente debería preservarnos de la metralla y cascotes desprendidos de los edificios .
En el barrio se había formado un pandilla de críos entre 7 y 4 años – José Mari de la Espiga, Julito del Sastre, mi amigo“ El Minis “ hijo de la huevera y yo – que junto con otros grupitos de chavales más mayores- entre 12 y 16 años- nos desprendíamos – yo a bocados, de mi madre y a patadas de La Benigna – y corríamos ( mi padre– felizmente para mí- escondido para evitar que le mataran ) y doblando la esquina bajábamos por la Rampla a la Playa, nos situábamos delante del Hotel Londres y de pié- cogidos de la manos esperábamos ( la ciudad a obscuras, la Concha, gris,vacía ) que“ El Baleares” o “ El Canarias “ ( no recuerdo cuál ) fondeado en el horizonte soltara sus salvas – momento en que se producía una llamarada rápida, un resplandor amarillento y se oía un largo silbido y– ¡maricón el último¡- esperábamos erguidos a que el proyectil pasara por encima de nuestras cabezas y chocara contra el edificio del “Londres” convertido en Hospital de Campaña, o en la fachada de alguna casa cercana sin otros daños que el susto y el desconche de su pintura . Y luego, silenciosos, en fila india , con la cabeza gacha- supongo que con la emoción contenida – regresábamos como héroes anónimos a nuestras casas donde nos esperaban para acogernos en sus brazos, darnos un fuerte pellizco o alguna bofetada. Y así hasta la próxima. Porque ¡ pobre aquél que faltara a la cita ¡
El día 13 de Septiembre – fecha ( según lenguaje de la época )de la liberación de San Sebastián, estaba- la ciudad rendida– en la esquina de la Equitativa ( rive droite del Urumea ) al inicio de la C/ Miracruz y Ramón Maria de Lilí , cuando por el callejón de Iztueta, ascendió de pronto un señor de barba blanca y chapela roja ; el Coronel Beorlegui montado a caballo y detrás su Batallón de Requetés. Aquello fue una aparición y ¡colmo de sorpresa¡ en la última fila, arrastrando su “ pata txula “ mi tío Hilario “ El Sastre “ que sorprendido el 18 de julio en Donosti se las ingenió para huir por Oriamendi y haciendo creer que sus patrones eran la maqueta de los planos de la defensa de la ciudad se unió a ellos en Tolosa donde trabajaba de Cortador y era un personaje conocido y querido por todos.
Al verme sonrió, Qué haces aquí ¿, dijo y sin más me subió a sus hombros y así yo – a falta de un mes y 13 días para cumplir 4 años entré triunfalmente– a caballo de mi tío- en Donosti ,cerrando la marcha por toda la Avenida hasta llegar a Alderdi-Eder y allí desaparecer para refugiarme en casa.
Debió ser ese mismo día cuando instalado en el mirador – qué mejor televisión que la realidad palpitante –dos o tres borrachos que ignaros sin duda de la presencia de los Requetés salían de “ La Espiga “ gritando, puño en alto ¡U.H.P¡ cuando unos requetés que en ese momento doblaban la esquina de Urbieta- donde el surtidor del agua racionada– les vieron y allí mismo – justo debajo del mirador. les corrieron a culatazos, les tumbaron en la esquina con Easo y allí mismo – donde durante el asedio había caído una bomba de la Aviación que afortunadamente no explotó - tras reventarles el cráneo los remataron de dos tiros a bocajarro.
Todo aquello para un niño que desconocía qué es una guerra era un espectáculo inolvidable, como podría ser hoy, ir al Circo o visitar un Parque de Atracciones pero con la diferencia .que la crueldad – la propia muerte -formaba parte de la diversión constituyendo su ingrediente más auténtico. Nosotros fuimos niños silvestres crecidos entre las rocas azotados por la marea como las buenas percebes.

 

volver arriba
 
Javier Pérez-Villar. Telf: (+34) 618-124-900 . c/e : javierperezvillar@gmail.com