Hectamerón
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Bajo la denominación Hectamerón el autor recoge los 100 encuentros más apasionados 100 – desde Adán y Eva a ( hasta ahora ) Myke (Thysson) y Desirèe, incluyendo encuentros de resonancia biblica, épicos, sáficos, místicos, líricos,incestuosos, homófobos,sados... todo el arco baleno con que la pasión amorosa incendia en cualquier momento histórico, etnia, cultura, religión, incluso a cualquier temperatura, la vida del ser humano.

A continuación se indica una relación de tales encuentros ; su enumeración sólo obedece- dentro de una relativa coherencia cronológica - al orden en que fueron depositándose en la evocación del autor. Los títulos en negrilla ya están redactados y los demás en estado de gestación . Esta lista no está cerrada,e incluso si el lector lo desea , nos proporciona un breve guión y con el Vº Bº de ambos le redactamos su encuentro real o soñado con........

...................... TÍTULOS........................
1.Adán y Eva . 2. Sansón y Dalila. 3. Salomón y la Reina de Saba . 4.Antonio y Cleopatra. 5 Abelardo y Heloísa . 6 Henry (VIII) y Anne. 7. Catalina ( la Grande ) y Gricha (Potemkim) 8. Napoleón y Josefina . 9. Hernán ( Cortés ) y La Malinche 10. Juana ( La Loca ) y Felipe ( El Hermoso ) 11. Safo y Atis . 12. Helena y Paris. 13. Adriano y Antinoo . 14. Penélope y Ulises. 15. Assurbanipal y ....... 16. Marco Polo y Chin-Sing. 17. El amor en Esparta . 18. Espartaco y Livinia. 19. Salomé y Juan . 20. El amor del Samuray . 21Atila y Honoria . 22 Lucrecia y Cesar ( Borgia ) 23. Omar y Yasmín. 24. Rodrigo y Jimena. 25. Lancelot y Ginebra. 26. Judith y Olofernes. 27. Conde de Foix y Ana (de Navarra ) 28. Sissi y Francisco José 29 Luis y Lola (Montes ) 30.Horacio (Nelson ) y Enma. . 31 John (F. Kennedy) y Norma. 32. Gark( Gable) y Jean (Harlow ). 33. Giuseppe y Anita( Garibaldi ) . 34.Adolfo (Hitler ) y Eva (Braun) 35. Nerón y Agripina . 36.Paul(Cezane ) y... su polinésica. 37. Gala y Dalí. 38. Sigmund (freud) y su criada . 39. Isabel ( I de Inglaterra ) y Sir Drake. 40. En el Saco de Roma . 41. Alba y su amante holandesa. 42. Sor Benedetta y Bartolea. 43.Cristina ( de Suecia) y Antonio . 44. Edipo y Yocasta. 45. Beatrice Cenci ( Incestuosa y parricida ). 46. Jack (El Destripador y su víctima. 47. Teresa ( de Cepeda ) y Juan (De la Cruz ) 48. Lope de Vega y ..... 49. Giacomo (Casanova y Magdalena ) 50. Isabel de Baviera y Juan (Sin Miedo ) 51. Catalina de Erauso y Alonso . 52. Scott Fitgerald y .....53. Frida y Diego. 54. Oscar (Wilde) y Bassie .55 Axayacati y Nezaualpili. 55. Somoza y Zsa-Zsa (Gabor ) 56. Evita y Juan (Perón ) 57.Edith (Piaff) y Marcel (Cerdan ) 58. Ricardo III y Ana ( de York ). 59. Gilles de Rai y Frai Juan. 60. Stalin y ..... 61. Fanny y Alexander. 62. Esther y Asuero. 63. Benito ( Mussolini ) y Clara . 64. Dan te y Beatrice . 65 Los Amantes de Teruel. 66. Paulina Bonaparte y ...... 67. Carolina ( V. Gonderrobe) y Bettina (Bretano ) 68. Felipe (II) y Ana ( de Éboli ) . 69. M ª Antonieta y ........... 70. Madame Pompadour y Luis XIV . 71 José ( de Larra) y Dolores (Armijo ). 72. Margarita de Borgoña y ......... 73. Enrique III.y ..... . 74. Jean & Jean ( Cocteau & Marais). 75. Tom (Jones) y Sophie (Western ) ....... 76. Betsabé y David . 77. Alejandro (Magno) y Roxana . 78 Simón Bolívar y Manuela . 79. Marcel ( Proust ) y ........ 80. Albert (Cohen) y Jane (Fillion) 81. Ava (Gadner) y Luis Miguel. 82. Isabel (II) y Serrano ( el General ) 83. Sor Juana y Lysis. 84. Elizabeth (Barrett ) y Robert (Browning). 85 Arthur (Rimbaud ) y Paul (Verlaine ) 86. Toulouse Lautrec y Fifí . 87. Grace y Margaret . 88. Louis (Napoleón ) y Eugenia ( de Montijo ) 89. Federico I (Barbarroja ) y Gela 90. Teresa Cabarrús y Barrás (Vizconde de). 91 Raimundo Lullio y ..... 92. Enrique IV y el Doncel ( de Sigüenza) 93. Federico (Chopin) y George (Sand ) 94. Lord Byron y Augusta. 95. Myke (Thysson) y Desirée ....96 Kennedy & Marilyn . 97 Jesús & Magadalena……


HERNAN Y LA MALINCHE.
En mi casa de ladrillos de adobe, en esta Encomienda de Paymala mi tierra natal y que ahora es mi hogar, el de mi esposo Juan Jaramillo y mi hijo Martín, los años que van dorando los recuerdos como el sol las blancas uvas de las parras que tapizan nuestra terraza pasan tranquilos añadiendo su perspectiva distanciadora sobre unos hecho9s y unas personas que por su intyensidad y significación no sólo permanecerán siempre vivos en mí sino que constituyen la esencia misma de mi personalidad, la razón de ser de mi presencia como personaje de las Crónicas de la Colonización de México donde, según la voluntad de quien las relate o el lugar-el plano – desde el que se me contemple o juzgue mi figura será recordada como “ La Chingada “ “ La Malinche ” o “Dña Marina “, como la barragana, querida, puta o la voz y consejera de Cortés . En realidad todo eso- pero también algo más- fui su enamorada y la madre de Martín su hijo primogénito ; pero ahora veo claro cómo mi existencia carece en sí misma de entidad y sólo puede ser comprendida como la rama de un árbol o la luna de ese sol llamado Cortés cuyo amor es la piel que recubre mi cuerpo, cárcel que aprisiona mi alma dolorida por su ausencia. Si me aferro a los recuerdos no es por nostalgia sino porque éstos representan lo más real, lo único auténtico de mi persona pues sólo fui en relación a él y si me convertí en instrumento, en dócil herramienta de su voluntad nunca fue por imposición suya sino por el convencimiento de que obraba en conciencia conmigo misma, porque admiraba su valor y astucia y amaba la virilidad de su cuerpo, la belleza de su rostro, la decisión y grandeza de su ánimo hecho de inteligencia,coraje y lealtad, tanto al Rey Carlos como a su destino de Conquistador. Con él fui feliz, bajo la lluvia y el barro de aquella Noche Triste como en las habitaciones de oro del Palacio de Axayacatl perteneciente al padre de Moctezuna y que éste habilitó como nuestra residencia : un dormitorio de estucadas paredes recubiertas de tapices de plumas representando, con todos los colores del iris, pájaros,flores y mariposas, con amplios arcones para guardar nuestra ropa y aquellas túnicas de color sangre y hermosos penachos de plumas que parecían poder alcanzar los techos de olorosa madera de cedro tallada, aquel imperial lecho de gruesos colchones de pétalos de rosa y soberbio dosel adornado con joyas y aquellos braseros de oro que reconfortaban el resplandor de mi piel que él tanto amaba, aquella piel que conservaba en aquellos años el rubor y aroma de las flores silvestres, el dorado tono transparente de la miel y la tersura y frescor de las aguas de las fontanas de aquellos imperiales jardines donde , de noche y bajo la luna, se perdía nuestro amor bajo sus arcos. En aquel dormitorio, sobre el lecho o las esteras de paja trenzada cabalgaron nuestros cuerpos llenos de decisión y deseo, allí se unieron nuestras bocas en besos inagotables en que el escorpión de su lengua, como unm incendio impulsado por un huracán, arrasaba mi opubis y su vigorosa mano de guerrero acariciaba desde mis muslos a los senos,las colinas de mi cuerpo redescubriendo y colonizando con la daga de sus dedos la geografía de todos sus pliegues.

Amaba sus ojos de esmeralda, sus dientes blancos de jaguar, su quijada larga y saliente, su sonrisa de acero, sus cabellos de oro obscuro, aquel hoyuelo en su mejilla izquierda y su ternura paternal mí ; sí, él sabía que siempre permanecería a su lado, que como halcón domesticado regresaría obediente a su puño , pero en los momentos de intimidad su corazón era el de un delicado adolescente que gustaba imaginar historias de amor y aventura y yo me convertía ora en princesa desvalida, ora en bella amazona o heroína triste y lejana como una leyenda, encendiendo con sus besos y dulces palabras mi deseo de ser suya pero esperando ladinamente a que fuera yo quien, estremecida de placer demandase el bálsamo de su amor sobre mi encendida herida y quien le apremiara a que, centauro de mis muslos montara sin brida mi sexo desbocado y aferrase con sus garras de puma los volcanes gemelos de mis pechos hasta vaciar el apetecido fruto de su amor sobre mi cuerpo que regaba con el esplendor de su virilidad elevando nuestros corazones, dos águilas imperiales, que volaban juntas hasta alcanzar las más altas cimas de la felicidad.

Yo le amé, nos amamos en la adversidad y en la tristeza y nunca fue nuestro amor más puro ni más mío su corazón que aquella noche adversa de regreso a Tenochtitlan en que por primera y única vez en su vida, bajo el maternal cobijo de un gran árbol de ahuehuete, lloró en mi pecho la pérdida de casi mil soldados y cien caballos y donde confundidos entre el barro,tiritando de frío fuimos una sola carne hasta el punto de sentir su vida fluir por el tuétanos de mis huesos, quedando desde entonces grabado para siempre en mi corazón sus ojos de dios dolorido pero al que mi insistencia y zalamería de india consentida hizo florecer una sonrisa en la amargura sin fondo de su rostro. “ Así te quiero ver Hernán, esa sonrisa tuya logrará la Conquista “
 
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Polvorones (Suertes de la líbido)
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POLVORONES ó ( PUBIS DEI ) Tratado de Ero-ficción, amor y ternura
•  El Polvorón su receta, definición y perspectiva.
El fornicio
1. El Buz . La mujé de la vía , El beso negro como barbitúrico
•  La Paja o gayola .Modalidades y técnicas.
•  El Sexo Oral :
A) Cunnilinguo ó pilonada como acto de Canibalismo
B) Fellatio : su geografía. Control de sus efectos.
4. El 69 : Apoteosis de los sentidos
Capítulo II :EL INCESTO
II. 00. Incesto . Apasionada defensa. Placer de dioses
II.I. El Incesto Materno-Paterno/ filial
a) Edipo : Lea, preámbulo: la desaparición del padre ; nudo : la violación de Lea; desenlace : el inevitable abrazo : epílogo : la vendetta .
b). A ntígona : El Retorno de papi ; la muerte de la madre; las hijas y la nieta, los recuerdos . Encuentro en la 3ª fase
II.II. El Incesto Fraterno ./ Géminis : Doris y Richi amor en Portugal, fado del adiós
II.III. El Incesto Nepote : La tía Tula ó Julia. Lo que tenía que pasar
C APITULO III. EL INCESTO LIGHT
III.I. Las Prímulas :Orgasmo y estro.
III.II .a) Suegro -Nuera . Tipología del Suegro. La rendición y el amor
II. b) Yerno- Suegra El amor amortiguado
III.III: Cuñados. E l coñito caribeño y la cuñadofilia
Capitulo IV. Menú de Polvorones
- Sumario -
•  Presentación. Cocina y erotismo . Menú de cruditès
•  El debú. La Chingolo . El sindicato de la amistad masculina
II. El fornicio ó Polvo Inverso. Del Almirantazgo del Olvido
a la Dra.Frankestein del amor neurótico
•  La Adolescente , su apasionada entrega sin final
•  El Procreativo . El Amor dentro de los Planes de la Naturaleza
El menage à trois : ella, él y el nasciturus .
•  La Criada ; la tragedia de Morita
•  Le dernier crî , el polvo con la muerta
•  La Vecina , su estrategia
•  La chica de talla 34, frontera de la culpa
•  La Ninfómana ; Jonás frente a Dalila
•  La Extranjera : Deena, balcón de nuestra ilusión deslustrada
•  La Viuda , especie retráctil
•  La Diosa y su Amante Unigénito . El rol de maestresala
•  La Gorda y el Ágape de Eros
•  La Cachonda ó la tentación sostenida
•  El Imposible Reencuentro con tu ex
•  La Impuntual , prevaricadora de tu tiempo
•  La Mujer del Mejor Amigo , Rachel o la Voluptuosidad inmoral
•  La Amiga ó el Milagro de la Amistad Amorosa
•  Con la Preñada ( Polvorón Pre- Mamá )
XX. Con tu Alumna ; Marta
XXI. El Polvo Circunstancial
XXII. El Polvo Sanferminero; el fast-foocking
XXIII. Dory y la Final del Mundial

. 0.Isagoge. .Como seductor uno no nace, se hace, es preciso ( al menos parece que pueda resultar útil ) conocer el camino, el proceso de individuación que de tierno infante nos conduce a la inexorable condición de viejo verde, para destilar así , del análisis de ese recorrido, aquellas enseñanzas que permitan a nuestros lectores - al menos a los que aun estén en edad de merecer y tentar vaquillas - sacar sus conclusiones y evitar yerros y desvíos y en la medida de lo posible, afinar y afilar armas y pizarrines, mejorar técnicas, depurar sentimientos , reciclar actitudes y comprender que en el corazón de la mujer no todo el monte es de venus aun cuando necesitemos de su droga y despiadada compasión para continuar sintiéndonos vivos. Y es que resulta tan abisal, napoleónica, la superioridad de la mujer sobre el varón que todo acto amoroso deviene para el macho en rendición, desalojo de sus atributos y retroacción a su primigenio estadio de homínido, materia prima que la mujer amasa y cuece en la olla de su voluntad. Y ello – aunque el feminismo lo haya explicitado ahora con descaro – siempre ha sido así; lo que ocurría otrora era que la prudencia en la mujer,la sutilidad de su condición decisivamente vinculada a la maternidad y doblegada por la dependencia económica en relación con su pareja, dulcificaba con astucia y arrumacos tal realidad, permi-tiendo que el hombre portara el estandarte en la procesión y se proclamara por su cuenta gerente de la empresa familiar ( institución en la que sólo desempeñó el papel de conserje ) porque- y aquí está la madre del cordero- la relación amorosa nunca fue- como soñaron trovadores o glosaron escribas- ni lírica ni épica, sino una factoría filio-económica pues no se trataba, finalizado el caramelo de la luna de miel de libar sentimientos ni conquistar corazones sino de algo tan prosaico como parir, criar, educar a los hijos y administrar el pecunio familiar. Y el amor – el sexo –“.. ese intervalo “simple calderilla que regala la casa para que el marido/proletario persevere en el surco sin rechistar.Porque en todas las demás actividades, hasta en la luminosa ráfaga de vuestra pasión, en el vértice de vuestro encuentro, domina la mujer el campo de batalla cubriendo con el armiño del regio manto de su entrega la avidez del hombre, ese ser demiedado que sin la rutina de su estertor fálico, sin el pan y cáliz de la carne y sangre que su compañera le ofrece, apenas alcanza la condición humana. Ella, sólo ella, ostenta la varita màgica de la realidad y posee el don de separar y discernir el grano de la certeza de la paja de lo superfluo esculpiendo con la caligrafía de su voluntad la partitura de la vida en común mientras que al hombre – moderno ilota –le toca convivir dentro de este espartano entorno femenino sometido – al igual que a la Ley de Gravedad, al deterioro de la edad y al Impuesto sobre el Rendimiento de las Personas Físicas – al imperio de sus ginecocráticas compañeras, intentando ganarse el pan con la com-prensión de su corazón y dulzura de su talante, pero como todo hombre ( bueno, casi todos ) lleva dentro de su alma un cimarrón al que – cuando en la cama dorada por el resplandor de la luna su compañera se convierte en hembra enamorada y su corazón promesa- hay que dar rienda suelta y antes de hacerlo retornar sumiso al redil, gozar de su entusiasmo, de ahí para cuando llegue ese momento, la posible utilidad de este tratado o manual de instrucciones, bestiario , breviario, menú, tao, kamasutra , florilegio o compendio de heridas y de amores , racimo en el que, uniendo imaginación y experiencia, fantasía y ciencia, uno - glosador de sensaciones, recopilador de eclipses - ofrece a sus lectores con la única pretensión de ayu-darles a perfilar aquellas volátiles certezas que gracias a nuestros errores hemos ido alma-cenando a lo largo de nuestra vida en ese cubo de basura , contenedor de fracasos, lonja de humillaciones que constituye nuestra memoria y algunos, pomposamente, llamamos experiencia.

Pero antes de entrar en harina permítanme que justifique el título de la obra : Polvorones * dulces de harina, manteca y azúcar ( en vez de azúcar aconsejo miel y añadir unas gotas de limón para que queden más esponjosos ) es la expresión admirativa de “ polvos “, horroroso nombre que los españoles damos al encuentro amoroso entre hombre y mujer.

Para el autor el polvorón – pubis dei - espoleta de nuestras fantasías, trance liberador de nuestros más escondidos karmas - constituye un arte de apaciguamiento, e identificación del varón consigo mismo , ceremonia de su reafirmación y autopontificación ; cónclave de la pareja para conciliar su propio dédalo y a través del redescubrimiento de nuestras capacidades exaltadas por efecto del amor concebir un mundo más humano y confortable.

El autor - pobre caminante de esa Arcadia feliz llamada Amor - no pretende pontificar sobre las cuestiones que trata, sino contribuir desde su perspectiva vital - es decir, desde el periscopio en que observa la realidad - a describir una relación compleja que luego cada uno, según le vaya en la feria, deberá recomponer por su cuenta y riesgo. Dicho lo cual uno se queda más tranquilo y espera - está convencido - que Vds, avisados y amables lectores/as sabrán complementar y enmendar lo aquí escrito con sus vivencias y punto de vista parti-cular e intransferible.

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* Receta clásica : Disolver el azucar blanca molido ( 200 grms ) en el anisette ( 100 ctltrs ) incorporando la mantequilla ( o aceite ) y mezclándola hasta crear un engrudo esponjoso en el que se espolvorea - con lentitud, homogeneidad y ternura - la harina ( 1 kgr) hasta formar con las manos una pasta homogénea y extendida ( una base circular.) de un centímetro, centímetro y medio de espesor Moldéese entonces la forma - redonda u ovalada - del tamaño aproximado de una moneda de 500 pts y colóquense en el horno sobre planchas metálicas ligeramente engrasadas para que se tuesten sin quemarse. Al sacarlos del horno envuélvase el polvorón en un papel muy fino. Trátese el polvorón en todo momento con gran suavidad y tacto firme ; absórbase ( el polvorón se absorbe no se come ) preferiblemente mojado en vino ó leche.
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